Hace como una
semana estuvimos con unos jóvenes en una reunión donde compartimos acerca de
que es lo que nos hacía feliz del camino de Cristo, a lo que yo respondí: el
dolor.
Yo creo que
cuando dije eso, la gente que estaba a mí alrededor no me entendió o no le
parecía lo que yo decía, y hasta puedo pensar que algunos me vieron como una
persona súper negativa que no sabía cómo vivir la religión. Por eso tuve ganas
de escribir esto para expresarme y así darme a entender…
Hoy en día se
mueve entre las mentes jóvenes un error TERRIBLE. Y ese error se expresa en las
siguientes “creencias” utilizadas: “A mí no me tiene que salir nada mal porque
creo en Dios”, “No le puede pasar nada a mis familiares porque creo en Dios”,
“no puede haber tristezas en mi vida, porque creo en Dios” o el más comúnmente
usado y que engloba todo: “El camino con Cristo es si o si color de rosas”….
Increíble, ¿Quien no quiere así estar en esto no? ¿Quién no querría así seguir
a Cristo, si todo le va a salir bien y como tiene planeado?
El problema en
los jóvenes hoy en día por lo que podemos leer no es el marketing! Porque la
propaganda que le hacemos a este estilo de vida es buenísima! ¿Dónde está
entonces el problema? El problema está en lo siguiente: Estamos regalando rosas,
pero sin avisar que tiene espinas..
Si bien cuando
conocemos el camino de Cristo generalmente se nos presenta en un momento
emocional, en un retiro, misiones, en alguna situación triste o muy feliz de la
vida, etc. Y dentro de nosotros nace algo que comúnmente denominamos como
“fuego”. Ese fuego es una de las cosas más hermosas que hay, es un sentimiento
muy intenso que nos hace dar vueltas y vueltas sin entender lo que hacemos,
muchas veces nos hace ser impulsivos respecto a seguir a Cristo, cosa que no
está mal. Pero como siempre digo: OJO. El camino de Cristo es una rosa, pero
con espinas…
Cuando se nos
presenta esa oportunidad de conocerlo recién estamos oliendo la flor,
percibimos ese aroma a “vida” y nuestros siguientes actos giran en torno a tener
esa flor que nos enamoró en la mano; que sea parte de nuestra vida! Hasta ahí
estamos sin problemas… Pero tenemos que saber algo que no nos dicen en las
propagandas y muy pocos de nosotros nos dedicamos a profundizar el tema: Cristo
no quiere admiradores, quiere SEGUIDORES. Vino al mundo no para tener un fan
page en Facebook o tener un movimiento de millones de personas que lo quieran
mucho. NO! Vino para presentar el camino de la vida: el amor! Y nos pide una
sola cosa: SER CRISTOS.
Es este el
momento donde vemos esa flor y está cerca, y es tan hermosa y la queremos
agarrar tanto que no miramos que esa flor tiene espinas. Y cuando hablo de
espinas no me refiero a pasar mal, sufrir, llorar todo el día, estar
bajoneados, etc. como creo yo me interpretaron. Me refiero a que Cristo vino a
este mundo y tuvo EL como Dios que fue y es miles de tentaciones y ocasiones de
sufrimiento: Murió su padre (nadie casi piensa en eso), murió su mejor amigo,
lo traiciono uno de sus discípulos, lo tentó el demonio en el desierto, estuvo
solo en el huerto de los olivos, lo CRUCIFICARON, entre varias.
Y
yo creo que es IMPOSIBLE ser otros Cristos sin dolor, pero quiero explicar a
que dolor me refiero… Cuando nosotros hablamos de ser otros Cristos ¿que
buscamos? Muchos buscan ser espirituales, muchos buscan estar para el prójimo,
muchos buscan expandirse en sabiduría, entre otras. Y yo creo que todas las
opciones anteriores son valederas, pero más creo que ser Cristo es una suma de
muchas cosas (todas las anteriores entre esas) que tenemos que ir desarrollando
a lo largo de nuestra vida, es un proceso, es un camino, es un CAMBIO, es una
decisión! Pero es una decisión en donde los cambios acarrean dolores humanos!
El extrañar lo que hacíamos, a “amigos” que nos dejan de lado, el luchar contra
nuestras debilidades, la desaprobación de mucha gente, el ataque de otras, etc.
Personalmente
yo busco la semejanza a Cristo en su faceta humana-luchadora, un Cristo que
sufre pero a la vez es invencible! Y cuando hablamos de esa invencibilidad no
hablamos del cuerpo ni de su parte divina, sino del alma, un alma que todos
tenemos y que también la podemos hacer invencible. Ese es Cristo hombre, una
persona al cual le tocaron mil penas, pero permaneció alegre y fiel a su
misión. Un HOMBRE, sí, porque era eso también y justamente por eso démosle todo
el mérito! Entendamos también que Cristo vio esa rosa, que era el camino y la
misión de su padre, pero él sabía que iba a coronarse con las espinas y aun así
prosiguió…
El crecer, el
luchar, el decidir, el amar, el perseverar, etc. Lleva consigo ese dolor humano
que en varios momentos nos quiere decir basta! Porque nosotros nacimos en el
mundo y el mundo en varios momentos nos succiono, al punto que nos duele la
batalla contra el mismo. Pero nosotros seguimos luchando contra nosotros mismos
y el mundo, seguimos y seguimos hasta que nos duela… hasta tocar las espinas,
pero aun así poder admirar esa flor y que valga la pena. ESE es el dolor del
cual yo hablo; que al final termina siendo una de las cosas más gratificantes
del camino, el saber que costo, costo y COSTO.. pero llegamos…
Nuestro camino
va a doler, no por las ocurrencias de la vida o las puñaladas del azar (que son
los “sufrimientos” que nos da la vida, sino porque nuestro crecimiento está lleno
de las espinas que son las trabas del mundo..
“Que me pesen
los hombros de tanta carga y me sangren las rodillas de tanto arrepentirme.
Pase lo que pase Señor, nada hará que de ti me aleje”
Quedamos en
eso...
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