Hace unos días tuve la dicha de
poder conversar con mi abuela. Nos mantenemos en contacto por mails y nuestras
reflexiones, pero como el mano a mano para crecer y compartir, NO EXISTE!
Lo que sí que entre ida y vuelta me
conto que fue a la misa del Movimiento el domingo pasado (4to domingo de
cuaresma) y que no nos encontró! y después me dijo: ¿Sabes que me paso? Y me
conto que llegaron y estaba lleno y no encontraban un solo lugar así que se quedaron
parados.. Hasta que de pronto mi abuela sintió que alguien le tocaba la
espalda. Al darse la vuelta vio a un joven parado que le dice: “Señor, señora,
acá tienen lugar para los dos” Y cuando mi abuela mira la silla ve que estaban
las dos sillas libres y una chica que era probablemente la novia del chico
parada alado, esperando que ellos ocupen sus lugares! Ella y mi abuelo
agradecidos los dos fueron a sentarse y al salir de misa le dijo mi abuela a mi
abuelo lo mismo que me dijo a mí: “Que HERMOSO el gesto de esos dos jóvenes,
quería llorar”
Yo les confieso que también quise
llorar cuando me conto, ¿y saben por qué? Nosotros vivimos nuestro día a día
autoeducándonos y buscando ser mejores y hacer grandes cosas! Pasa que muchas
veces entre los jóvenes escuchamos lo que hacen otras personas (santos,
sacerdotes, grandes lideres, etc) y sentimos que tenemos que hacer algo
grandioso para que sea importante, para que seamos reconocidos, para que vean
que somos buenas personas, que tenemos corazón y que Cristo existe. Porque
nosotros mismos muchas veces solo nos fijamos en las “grandes” cosas buenas que
hacen los demás, especialmente de nuestra edad! y en el fondo esperamos que las
hagan como para ver qué tan comprometidos están con la vida y con Cristo! Yo sé
que muy adentro nuestro eso de repente se nos viene... y no esta mal esperar
grandes cosas de los demás y mucho menos de nosotros mismos porque ESTAMOS para
grandes cosas! Pero OJO, mientras esperamos esas grandes cosas se nos pasan
estos pequeños detalles! Estamos pendientes de que va a decir la juventud de
nosotros si no estamos en grandes apostolados o actividades pero ¿saben que?
Quiero que se hagan la siguiente escena en sus cabezas…
Imagínennos (a todos nosotros) años
adelante, ya con nuestras familias, hijos y nietos quizás… e imagínense
agotados, siempre alegres por supuesto, pensando en todos estos años que
luchamos y luchamos sin rendirnos por marcar la diferencia y hacer de nuestro
entorno, nuestro grupo de amigos, nuestra ciudad, nuestro país, etc. un reino
de Dios. Cansados por eso, pero alegres por todas las gracias recibidas en la
batalla; pero viendo que en el mundo cada vez hay menos y menos personas que
demuestran que hay esperanza, ir a una misa de aquel movimiento que te dio vida
durante tu juventud y tus años de matrimonio después de tanto tiempo, ver a
tantos jóvenes y terminar parados de
tanta gente que quiere compartir con Cristo ese momento… pero que de repente,
ya ni esperando que alguien se acerque a preocuparse por nosotros mayores
(porque ya no es algo común), se acerquen dos jóvenes, totalmente desconocidos,
con esas ganas de lucha igual que la nuestra reflejado en sus ojos, pero que
respeten y noten ese cansancio de los años que llevamos encima como para
decirnos: Señor, señora, acá tienen nuestras sillas! Como un “ustedes ya
lucharon suficiente, ahora nos toca a nosotros” Gran siete!! Me da piel de
gallina el solo pensar…
Hay una música que me encanta que
dice “Cuesta levantarse a veces sin saber que nada fue en vano”… ESE momento
significo para mis abuelos eso: NADA FUE EN VANO! Esa educación, ese amor, esa
alegría, esas ganas, ese RESPETO que trasmitieron ellos en retiros, charlas,
reuniones a aquellos jóvenes que luego se convertirían en nuestros padres y que
luego ellos lo trasmitirían a nosotros como para que nuestros corazones se
exalten y nuestros ojos no puedan ver personas mayores sin la mejor atención y
respeto que se merecen! Y que de nuestra boca salgan tan sencillas palabras y
tan poco esfuerzo que significo un acto GIGANTE:
“Señor, señora, aquí hay lugar para ustedes”
Lo más sencillo muchas veces hace las más
grandes cosas! Que increíble verdad? ESTA es nuestra juventud, esto somos
nosotros! Esto es amor, esto es CRISTO! Démonos cuenta de eso gente! Ahí realmente
se ve quien le lleva al Señor en su corazón y quien está dispuesto a dejar ALGO
por los demás… Que orgulloso me siento de pertenecer a esta generación que no
se queda quieta y no se rinde! Esa generación que aunque todos se hagan los
ñembotas y se queden sentados, se para y cede su lugar! Impresionante
realmente… esto es algo ordinario que lo hacemos extraordinario!
Recordemos siempre lo siguiente: Esos detalles
de amor HACEN la diferencia, y cuanto más lejos estamos de Cristo, más se nos
pasan desapercibidas las oportunidades de realizarlos. Porque más
desconcentrados estamos en el dar, y más concentrados estamos en el recibir.
Quedamos en eso...
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