lunes, 19 de marzo de 2012

Pequeños detalles...


Hace unos días tuve la dicha de poder conversar con mi abuela. Nos mantenemos en contacto por mails y nuestras reflexiones, pero como el mano a mano para crecer y compartir, NO EXISTE!
Lo que sí que entre ida y vuelta me conto que fue a la misa del Movimiento el domingo pasado (4to domingo de cuaresma) y que no nos encontró! y después me dijo: ¿Sabes que me paso? Y me conto que llegaron y estaba lleno y no encontraban un solo lugar así que se quedaron parados.. Hasta que de pronto mi abuela sintió que alguien le tocaba la espalda. Al darse la vuelta vio a un joven parado que le dice: “Señor, señora, acá tienen lugar para los dos” Y cuando mi abuela mira la silla ve que estaban las dos sillas libres y una chica que era probablemente la novia del chico parada alado, esperando que ellos ocupen sus lugares! Ella y mi abuelo agradecidos los dos fueron a sentarse y al salir de misa le dijo mi abuela a mi abuelo lo mismo que me dijo a mí: “Que HERMOSO el gesto de esos dos jóvenes, quería llorar”

Yo les confieso que también quise llorar cuando me conto, ¿y saben por qué? Nosotros vivimos nuestro día a día autoeducándonos y buscando ser mejores y hacer grandes cosas! Pasa que muchas veces entre los jóvenes escuchamos lo que hacen otras personas (santos, sacerdotes, grandes lideres, etc) y sentimos que tenemos que hacer algo grandioso para que sea importante, para que seamos reconocidos, para que vean que somos buenas personas, que tenemos corazón y que Cristo existe. Porque nosotros mismos muchas veces solo nos fijamos en las “grandes” cosas buenas que hacen los demás, especialmente de nuestra edad! y en el fondo esperamos que las hagan como para ver qué tan comprometidos están con la vida y con Cristo! Yo sé que muy adentro nuestro eso de repente se nos viene... y no esta mal esperar grandes cosas de los demás y mucho menos de nosotros mismos porque ESTAMOS para grandes cosas! Pero OJO, mientras esperamos esas grandes cosas se nos pasan estos pequeños detalles! Estamos pendientes de que va a decir la juventud de nosotros si no estamos en grandes apostolados o actividades pero ¿saben que? Quiero que se hagan la siguiente escena en sus cabezas…

Imagínennos (a todos nosotros) años adelante, ya con nuestras familias, hijos y nietos quizás… e imagínense agotados, siempre alegres por supuesto, pensando en todos estos años que luchamos y luchamos sin rendirnos por marcar la diferencia y hacer de nuestro entorno, nuestro grupo de amigos, nuestra ciudad, nuestro país, etc. un reino de Dios. Cansados por eso, pero alegres por todas las gracias recibidas en la batalla; pero viendo que en el mundo cada vez hay menos y menos personas que demuestran que hay esperanza, ir a una misa de aquel movimiento que te dio vida durante tu juventud y tus años de matrimonio después de tanto tiempo, ver a tantos jóvenes y  terminar parados de tanta gente que quiere compartir con Cristo ese momento… pero que de repente, ya ni esperando que alguien se acerque a preocuparse por nosotros mayores (porque ya no es algo común), se acerquen dos jóvenes, totalmente desconocidos, con esas ganas de lucha igual que la nuestra reflejado en sus ojos, pero que respeten y noten ese cansancio de los años que llevamos encima como para decirnos: Señor, señora, acá tienen nuestras sillas! Como un “ustedes ya lucharon suficiente, ahora nos toca a nosotros” Gran siete!! Me da piel de gallina el solo pensar…

Hay una música que me encanta que dice “Cuesta levantarse a veces sin saber que nada fue en vano”… ESE momento significo para mis abuelos eso: NADA FUE EN VANO! Esa educación, ese amor, esa alegría, esas ganas, ese RESPETO que trasmitieron ellos en retiros, charlas, reuniones a aquellos jóvenes que luego se convertirían en nuestros padres y que luego ellos lo trasmitirían a nosotros como para que nuestros corazones se exalten y nuestros ojos no puedan ver personas mayores sin la mejor atención y respeto que se merecen! Y que de nuestra boca salgan tan sencillas palabras y tan poco esfuerzo que significo un acto GIGANTE:

“Señor, señora, aquí hay lugar para ustedes”

Lo más sencillo muchas veces hace las más grandes cosas! Que increíble verdad? ESTA es nuestra juventud, esto somos nosotros! Esto es amor, esto es CRISTO! Démonos cuenta de eso gente! Ahí realmente se ve quien le lleva al Señor en su corazón y quien está dispuesto a dejar ALGO por los demás… Que orgulloso me siento de pertenecer a esta generación que no se queda quieta y no se rinde! Esa generación que aunque todos se hagan los ñembotas y se queden sentados, se para y cede su lugar! Impresionante realmente… esto es algo ordinario que lo hacemos extraordinario!

Recordemos siempre lo siguiente: Esos detalles de amor HACEN la diferencia, y cuanto más lejos estamos de Cristo, más se nos pasan desapercibidas las oportunidades de realizarlos. Porque más desconcentrados estamos en el dar, y más concentrados estamos en el recibir.

Quedamos en eso...

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