Quise escribir esta carta, puesto que el escribir para mí más que una herramienta de trabajo o un hobbie, es un medio grande para expresar mi amor por algo, o en este caso alguien.
Recuerdo que hace como 1 semana un misionero puso en su estado: “El milagro de las Misiones” y al ver eso le dije a mi papa, Papi, quiero escribir una carta para Ale, pero no la escribí en ese momento. Para sorpresa mía, hoy, habiendo cambiado la situación totalmente, lo que quería decir y escribir, no había cambiado.
Aunque la voz se nos quiebre, y el corazón nos lata lento.. El recordarte con ojos llorosos, no es signo de debilidad, por el contrario demuestra lo que significaste para muchos como persona, pues nadie llora a quien no ama.
Muchos de nosotros, dedicamos gran parte de nuestra vida a entender que tenemos que hacer en ella, a que tenemos que dedicarnos o mejor, cual es nuestra Misión en ella.
Hace casi 2 semanas el grupo de jóvenes de las Misiones Familiares regresó a casa, con una noticia triste, pero más que eso, con una tarea, una familia Católica, pedía oraciones para que un chico de 11 años, salga de una situación humanamente imposible. Así que empezamos a rezar por un milagro.
En tu misa, hubieron más de 400 jóvenes, y en las oraciones por el milagro, más de 2000. Se entregaron horas y horas de adoración, muchísimas horas de Santuario e incontables rosarios, todos ellos, pidiendo por el milagro.
En el día del velorio escuche a alguien preguntarse ¿Dónde estaba aquel milagro? a lo que quise responder, pero no lo hice..
Hay una música que me encanta que dice: ¿Acaso dar la vida transforma un corazón? Jesucristo, el más grande de la historia, y al cual nosotros, como católicos deberíamos seguir, entrego 33 años de vida, de muchísimo sacrificio, muchísima entrega, mucha renuncia, perdió a su padre, se tuvo que alejar de su madre, fue odiado por muchos y ni que decir el inmenso dolor de su muerte. En ese momento, Jesús cambio la vida de 11 personas, que fueron las 11 que le siguieron y después de su muerte vivieron por su nombre, pero, ¿33 años de entrega y una muerte tan dolorosa por solo 11 personas? Eso se habrán preguntado las personas que lo vieron morir en aquel momento, ¿de qué habrá valido? Sin darse cuenta que su misión era esa, la de transformar corazones. Pero, ¿vale la pena si son tan pocos corazones? Que ridículo.
Todo eso habrán dicho hace 2000 años, pero sin siquiera poder imaginar, que aquellas 11 vidas jamás serían las mismas, pues vivirían bajo esa herencia, bajo esa entrega de aquella única vida, que se dio entero por amor. Mucho menos imaginarían que esas 11 cambiarían cada uno otras 10 o 20, entregando su vida por hacerlo, y esas 20 otras 20 cada uno, habiendo hoy, después de 2000 años, 1.115 millones de Católicos bautizados, y todos y cada uno de ellos, provenientes de aquella única vida, que empezó esta ola gigante de entrega y sacrificio, por amor.
Nuestra Misión como cristianos, cada uno en su lugar y momento, es de entregar nuestras vidas cambiando la vida de otras personas como lo hizo Jesús.
Después de estas dos semanas de oración me di cuenta que Alessandro Bellucci, con 11 años de edad, y si me permiten decirlo, 11 años de pura vida y alegría, ya había hecho lo que muchos Católicos en su vida entera jamás pudieron lograr, si, Ale ya estaba cambiando vidas.
El otro día me dijeron, Él está en un lugar mejor, él ahora es un angelito, y saben qué? Tienen toda la razón, pero permítanme agregarle algo, yo creo en los ángeles que tiene Dios en la tierra y Ale era uno de ellos. De hecho me es tan difícil llorar, pues no recuerdo una sola vez haber visto a ese pibe sin una sonrisa. Para mí, el no sonreír hoy en su nombre, sería como decir que no aprendimos de él, y que no honramos su memoria.
Hoy lograste querido primo, siendo apenas un niño, lo que muy pocos hombres logran en el mundo, la inmortalidad. Pues dejaste una herencia que caminara por muchos años, dejaste un fuego en los corazones de cientos de jóvenes, dejaste un ejemplo.
Nos demostraste a nosotros, hombres débiles, que es el corazón quien realmente manda, y hasta que el Señor te llamo, bajo ninguna circunstancia te rendiste y dijiste Basta..
Viviste Ale, para ser un hombre santo y alegre, y hoy tu cuerpo se va Ale, para que vivas eternamente
¿Quién nos podrá separar del amor de Cristo? Si ahora Ale esta con él, separarnos de Él, sería como separarnos de Ale. El solo se nos adelantó, y para ver más de lo que nos dejó, se aseguró de resistir 15 días, para que el manto de oraciones, vigilias, misas y capital de gracias, pueda cubrir y proteger a su familia entera. Ese manto es el que hoy da fuerzas y cristiana resignación a su familia tan querida, para poder abrazar la cruz y esperar ese reencuentro prometido, en donde el, nos recibirá con los brazos abiertos, alado de nuestro Señor.
Ese es tu milagro hermano, esa es tu herencia, 11 años de vida digna de imitar y creo que decir que permaneciste alegre, queda corto. Lo mejor sería decir que eras Alegría viva.
Hoy te honramos con una sonrisa, y mañana caminaremos siguiendo tu ejemplo.
El dolor es humano, pero la paz solo viene de Dios.
Gracias a nuestro hermano, nuestro primo, nuestro compañero, nuestro amigo, nuestro Ale; por tanto amor y alegría en todos sus años de vida y por el ejemplo que nos deja Hoy con su partida.
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