Escribir es muy fácil,
Hablar lo es mucho más,
Entregar el corazón es nuestro desafío,
La verdadera misión.
Por eso me dirijo a ustedes,
Cristianos de espíritu valiente,
Jóvenes con vidas paralelas
Y con un llamado en común.
Porque han sido ustedes
Electos para esta gran tarea.
Nuestra Madre espera de sus manos
Y a través de sus ojos nos invita.
A ustedes Cristianos,
Que cargan con su cruz diaria,
Que ofrecen dolor y llanto,
Para aprender a caminar.
A ustedes Faroles,
Que iluminan sus alrededores,
Que en tinieblas se destacan,
Para trasmitir felicidad.
A ustedes Apóstoles,
Que lo imitan con acciones diarias,
Que caminan y viven en su nombre,
Para alcanzar la santidad.
A ustedes Servidores,
Que priorizan la necesidad del prójimo,
Que entregan todo su trabajo,
Por el bien de los demás.
A ustedes Hermanos míos,
Que se hicieron amigos en Cristo,
Que compartieron grandes momentos,
Para fomentar la unidad.
A ustedes Miembros de la Iglesia,
Que defienden su fe ante el mundo,
Que trasmiten su doctrina en vida,
Para conseguir un mundo mejor.
A ustedes Instrumentos,
Que entregan sus manos al servicio,
Que dejan que sus pasos sean guiados,
Para hacer de la vida un hermoso camino.
A ustedes Líderes del bien
Que guían hacia la felicidad plena,
Que traen hermanos a las manos del Señor,
Para que otros sientan, lo que sentimos hoy.
A ustedes mis ejemplos,
Que se equivocan y no se quedan atrás,
Que se levantan después de cada fondo,
Para mostrar que no duermen en el suelo,
Para aprender cada vez más.
Y por último, a ustedes misioneros,
Que dejan su vida por el llamado,
Que no piensan en volverse ídolos,
Que no desean darse a conocer,
Que no les importa la gloria ni el poder,
Que cuando piensan en grande, piensan en El,
A ustedes, verdaderos héroes,
Que solo quieren una Nación de Dios,
María esta con ustedes.
FUERZA
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