Hoy nos encontramos aquí, reunidos por una misma causa, llamados para un acto en común. Hoy nos encontramos aquí, repletos de aquello que nos provee el Santuario, el estar aquí, frente a nuestra querida Madre, hace que lo triste se vuelva alegre, los llantos se sequen, nuestros miedos se oculten, nuestras manos dejen de temblar y nuestros corazones palpiten con mayor intensidad.
Hoy nos encontramos aquí, junto a otros corazones valientes que dieron su Sí, que decidieron jugarse por la Misión, por lo que Ellos esperan de nosotros, por lo cual hoy fuimos llamados. Aquí estamos hermanos, frente a la que siempre está a nuestro lado y a su hijo, nuestro gran maestro, Jesucristo. No somos dignos siquiera de entrar por esa puerta, pero aun así, nos ha llamado, nos ha demostrado nuevamente que ella ve mas allá de nuestros ojos simples y mortales, ella ve lo que tenemos dentro, lo que tenemos para dar, y entro en lo profundo de un lugar donde nadie la va a poder sacar, así es, ella entro en nuestro corazón para ser ella quien hable a través nuestra boca, actué a través de nuestras manos, trasmita amor a través de nuestros ojos, de cariño a través de nuestros abrazos, seguridad a través de nuestros consuelos, esperanza a través de nuestra ayuda, trasmita fe a través de nuestros actos y encierre en su amor a mas corazones dispuestos a seguir el mismo loco camino en el cual hoy estamos dando un paso más.
Cuando nosotros mismos no esperamos nada de nosotros, pues muchas veces no nos creemos capaces ella nos dice, esperen, eso lo determino yo, yo no los llamo por como ustedes se sienten, no los llamo por su situación financiera, tampoco los llamo por sus posiciones sociales ni empresariales, no los llamo porque sean débiles o fuertes o porque sean grandes o pequeños, tampoco los llamo por su constancia en la fe o porque no cometan errores.
Yo los llamo porque yo los he escogido, porque sé que cada uno tiene mucho para aportar a la Misión, a MI misión. Yo los llamo porque yo los conozco, y los conozco más de lo que ustedes se conocen. Los amo, más de lo que ustedes me aman a mí y los he llamado porque veo en ustedes ALEGRIA, veo en ustedes UNIDAD, veo ESPERANZA, veo LIDERAZGO, veo APOSTOLADO, veo ENTREGA, veo FE, veo SERVICIO, veo al BIEN sobre el mal, veo VIDA, veo AMOR.
Seamos pues entonces misioneros ALEGRIA, y arrasemos con toda tristeza que nos invada, toda tristeza que trate de borrarnos aquello que nos hemos ganado, aquello por lo cual hemos luchado.
Seamos pues entonces UNIDAD, y caminemos juntos en esta aventura tan hermosa, en este camino de momentos que nos harán crecer, nos harán mejorar, de la mano de grandes hermanos que tenemos a nuestro lado.
Seamos pues entonces ESPERANZA, y trasmitamos lo que nos conquisto, mostrando a los demás quien nos envía, así verán que se puede, y que está en nuestras manos cambiar lo que hoy tenemos, pues somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Seamos pues entonces LÍDERES, y guiemos a aquellos que quieran seguirnos, aquellos que vean en nosotros algo diferente, en nuestro camino hay lugar para mas locos, sigamos su ejemplo, y ellos el nuestro.
Seamos pues entonces APOSTOLES, e imitemos a nuestro Señor, al que debemos la vida y dio todo por nosotros, anunciándolo por donde vayamos, en cada momento de nuestro día. Pues el nos dijo: Amen como yo los he amado a ustedes.
Seamos pues entonces ENTREGA, y demos todo lo que está a nuestro alcance, y cuando ya no podamos dar, sigamos dando. Perseverando dejaremos algo más que lo que entregamos, dejaremos un recuerdo de haber dado todo, dejaremos una herencia.
Seamos pues entonces FE, y demostremos ante todo que no temblamos, que estamos firmes en esto. Que digan lo que digan estamos aquí, parados frente al Santuario, porque creemos en nuestro Señor, creemos en la misión.
Seamos pues entonces SERVICIO, y pongámonos a disposición de los demás, fue EL quien se preocupo por nosotros primero, seamos ahora en su nombre, quienes nos preocupemos por quienes están a nuestro lado, nos necesiten o no.
Seamos pues entonces BIEN, y actuemos acorde a nuestras palabras, que cada acto refleje no de dónde venimos, sino a donde vamos y quien es nuestro guía.
Seamos pues entonces VIDA, y disfrutemos cada paso del camino, el momento es algo hermoso, hagámoslo nuestro y démosle nuestro toque, nosotros decidimos cada paso, y así también, disfrutémoslo.
Seamos pues entonces AMOR, y demos nuestro corazón entero, sin esperar que otros hagan lo mismo por nosotros, conquistando todos los corazones que se crucen en nuestro camino.
“Ella quería corazones valientes, y El nos dijo: No tengáis miedo”
Seamos FUEGO misioneros, y llevemos MISION
