A veces, cuando uno se esfuerza en la vida en hacer las cosas correctamente y no salen como uno piensa o las consecuencias a los actos de uno no son las que se esperan nos solemos preguntar ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿De qué sirve que lo sigamos haciendo? ¿Qué beneficio obtendremos de todo esto? ¿Valdrá la pena tanto esfuerzo? Yo pienso que adoptar estas preguntas y hacérselas a uno mismo siempre lleva a tomar las decisiones fáciles y nos hacen renunciar a algo que estamos haciendo por el simple hecho de que las cosas no salen como estaban planeadas.
La mayoría de las veces en las que uno se rinde (y hablo de los que tratan de hacer las buenas cosas, las DIFICILES) es porque pensamos que lo que hacemos no tendrá una gran repercusión en el mundo, que quizás nuestro esfuerzo de toda la vida (para algunos es así) será en vano y nunca será apreciado pero déjenme corregirles en eso o mejor dicho presentarles mi punto de vista:
Gandhi dijo: "Todo lo que hagas en la vida sera insignificante, pero es muy importante que lo hagas" y creo no poder estar más de acuerdo con eso pero quiero explicar el por qué:
De chiquitito siempre pensé que las cosas eran buenas y que todo en la vida era maravilloso y hermoso (como la mayoría de las personas), pero como todos a la larga me fui dando cuenta que no es así, pero que a pesar de todas las pruebas difíciles (solemos llamarlas desgracias) que uno vive la vida sigue siendo hermosa, a mi gusto MAS hermosa; en fin, me fui dando la idea de que el mundo estaba destrozado, ¿de que serviría todo lo que soñaba con hacer? Todo el bien que tenía planeado ¿de qué serviría? Pero fue también cuando me pregunte, ¿Por qué quiero hacer el bien? ¿Qué es lo que me pensar de esa manera? Y ahí es cuando vi todo con más claridad y se abrieron mis ojos. Fue allí cuando mis preguntas fueron respondidas.
Me di cuenta que yo pensaba como pensaba y buscaba lo que buscaba porque me había rodeado de gente que creía lo mismo que yo creía, que pensaba en el bien y buscaba el bien como yo, y hablo de mi familia, mi novia, amigos y amigas; gente que actúa bien y obra bien aunque aquello que haga sea INSIGNIFICANTE, lo hacen; cosas que nadie ve, que capaz no ayuden a demasiadas personas ni cambien el curso de la historia como lo hizo Jesucristo, pero me ayudaron a mí, a ser mejor persona, a abrir mis ojos y ver que MI vida es importante, me hicieron ver más allá de la gloria personal, mas allá del “hacer historia”, más allá del perfeccionismo, me hicieron ver: su HERENCIA, lo que ellos me dejaron a mí con sus actos, con sus palabras, con sus deseos, con sus sueños, con su entrega, con su servicio, con su sacrificio, con su amor.
Entonces pensé, ¿será que lo que hacemos es insignificante? ¿Acaso seguimos buscando el bien en vano? Y la respuesta es No, quizás no estemos destinados a hacer historia ni a lograr acontecimientos que cambien el curso de las cosas, pero cada cosa que hacemos, cada pedacito de nosotros que entregamos en busca de la verdad, de la justicia, del bien común y del amor NUNCA será en vano, quizás no toquemos el corazón de muchos, pero con que un corazón se vea reflejado en nuestra lucha y ayudemos con eso a UNA persona a ser mejor y a creer en este mundo y saber que nadie esta demás, ya no habremos vivido en vano. Busquemos entonces nuestros buenos actos que el amor los hará grandes, y aquellos ojos que estén dispuestos a ver que somos más que simples personas que caminan en el mundo, aquellos ojos verán nuestra HERENCIA.
Quedamos en eso…
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